La Brucelosis (infección por especies de Brucella) tiene una distribución mundial y ha sido conocida históricamente como fiebre ondulante, fiebre mediterránea y fiebre de Malta.
La historia de ésta enfermedad se remonta a fines del siglo XIX en la isla de Malta, donde las tropas inglesas allí apostadas, sufrían de una afección que ocasionaba la muerte de un regular número de soldados. Ante esta situación el Gobierno Inglés envió una comisión investigadora llamada “Mediterranean Fever Commission” presidida por el médico militar David Bruce, aquien se debe el nombre de la bacteria.
El microorganismo fué aislado por primera vez en 1887 por David Bruce que obtuvo un microorganismo sospechoso en cultivos esplénicos de soldados Británicos que murieron por fiebre de Malta. Más tarde se observo que la leche, el queso y otros alimentos preparados con leche de cabra eran la fuente de infección de éstos soldados. La Brucelosis paso a ser una de las zoonosis de gran importancia económica y una preocupación para la industria ganadera en muchas partes del mundo.
Actualmente en ciertos países de Latinoamérica se han practicado estudios para establecer incidencia de Brucelosis humana en trabajadores de mataderos, donde la prevalencia de brucelosis bovina se ha correlacionado con la prevalencia de brucelosis humana.
La brucelosis en América Central es una enfermedad no endémica. Guatemala y Panamá son la excepción de acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En El Salvador la Brucelosis humana es una enfermedad subdiagnósticada debido entre otras causas, a las formas inespecíficas en las que se presenta la enfermedad, diagnósticos imprecisos, y a que solo un porcentaje de los enfermos acuden a los centros de salud o clínicas, por lo que no se tiene un registro de casos.

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